Un dirigible es un aerostato autopropulsado con capacidad de maniobra para ser manejado como una aeronave. La sustentación aerostática se logra mediante depósitos llenos de un gas de menor densidad a la atmósfera circundante, por lo general hidrógeno o helio. Fue el primer artefacto volador capaz de ser controlado en un vuelo de larga duración.